La biblioteca médica egipcia avanzada

La Biblioteca Médica Egipcia Avanzada

 

1. El Prestigio Internacional

El familiar signo para la prescripción de hoy en día, Rx (con receta), se originó en el Antiguo Egipto. En el siglo II, Galeno utilizaba símbolos místicos para subrayar la importancia de algo a sus pacientes. Por lo tanto, tomaba prestado el ojo de Horus de la alegoría egipcia. El relato cuenta como Horus atacó a su tío Seth para vengar el asesinato de su padre. En la pelea, el ojo de Horus se deshizo en fragmentos, después de lo cual Tot (Tehuti) lo restauró para Horus.

 

El símbolo del ojo egipcio ha evolucionado paulatinamente hasta convertirse en la actualidad en un  signo familiar para la prescripción, Rx (con receta), que se utiliza en todo el mundo independientemente del idioma utilizado.

Muchos de los remedios y prescripciones egipcios se han adoptado en Europa a través de los escritos de Plinio, Dioscórides, Galeno y otros escritores griegos.

Warren R. Dawson, en The Legacy of Egypt, escribió:

Los trabajos de los escritores clásicos son… a menudo simplemente el trampolín desde el cual muchos de los conocimientos médicos llegan a Europa, a parte de las apropiaciones directas… De Egipto tenemos los libros de medicina más antiguos, las primeras observaciones de anatomía, los primeros experimentos de cirugía y farmacéuticos, la primera utilización de férulas, vendajes, compresas y otros utensilios, y el primer vocabulario anatómico y médico…

Es evidente que la ciencia médica de los egipcios era solicitada y apreciada por los países extranjeros. Heródoto nos contó que tanto Cyrus como Darius solicitaron a Egipto hombres médicos. También más adelante, continuaron siendo famosos por sus habilidades: Amiano afirma que era suficiente para un doctor decir que había estudiado en Egipto, para recomendarle. Plinio también mencionó a hombres médicos que fueron de Egipto a Roma.

El cuidado que los egipcios tomaban de su salud era una fuente de asombro para los observadores extranjeros, particularmente para los griegos y romanos. Plinio pensaba que la gran cantidad de doctores significaba que la población de Egipto sufría gran cantidad de enfermedades, una parte paradójica de la lógica. Heródoto, por otra parte, informó que no había gente más sana que los egipcios.

 

2. La Profesión Médica

Los Médicos

Los nombres y títulos de más de un centenar de doctores se determinaron de los hallazgos arqueológicos, con información suficiente para revelar un panorama general de la práctica médica. El nombre de Imhotep [Dinastía III] está ligado para siempre con la medicina egipcia, que más tarde fue deificado e identificado con Asclepio, el dios griego de la curación.

Ya en el Reino Antiguo, la profesión médica era muy reconocida, con doctores que tenían una gran variedad de categorías y especialidades. El doctor normal era superado en posición por el Supervisor de doctores, el Jefe de doctores, el Mayor en edad de los doctores y el Inspector de doctores. Se hacia una diferenciación entre los médicos y los cirujanos.

Cada médico estaba muy instruido y practicaba solo en su área de especialización. Los doctores egipcios estaban muy especializados. Heródoto señaló que, no podían practicar ninguna otra especialización que la suya.

Había doctores de los ojos, especialistas en intestinos (Guardianes del Ano), médicos que estaban especializados en enfermedades internas que conocían el secreto y que estaban especializados en los fluidos corporales, doctores de la nariz, de enfermedades de las vías respiratorias superiores, doctor del abdomen y dentistas.

La Conducta y La Práctica                                    

Algunas herramientas e instrumentos quirúrgicos se representaron en tumbas y templos, como:

  • La Tumba de Ankhmahor en Saqqara, que contiene varios relieves de cirugía y medicina únicos. Entre ellas había un cuchillo de sílex que algunos consideran como una evidencia de su origen remoto. Las más recientes investigaciones quirúrgicas reivindican los instrumentos de sílex de la antigüedad. Se ha descubierto que para ciertas operaciones ópticas y neurológicas, la obsidiana posee cualidades que no pueden compararse con el acero más fino, y vuelve a utilizarse una versión actualizada del antiguo cuchillo de sílex.
  • En la pared del pasillo exterior del templo de Kom Ombo, está tallada en el relieve una caja de instrumentos quirúrgicos. La caja incluye tijeras metálicas, cuchillos quirúrgicos, sierras, sondas, ganchos pequeños y fórceps.

Los antiguos egipcios realizaban operaciones quirúrgicas, incluso en las épocas predinásticas. Las momias encontradas, tienen partes de sus cráneos cortadas muy limpiamente, lo que indica un nivel muy avanzado de cirugía cerebral. Se han encontrado varios cráneos que indican la naturaleza de las operaciones, y a veces la sección cortada del cráneo tenía unida un hueso del padre, demostrando que el paciente había sobrevivido a la operación.

Si bien no se ha comunicado ninguna cicatriz quirúrgica en las momias (aparte de las incisiones de los embalsamadores), hay trece referencias en el papiro de Smith a la ‘costura’. Además, los papiros mencionan heridas que están unidas con cinta adhesiva hecha de lino. El lino también se utilizaba para vendajes, ligaduras y suturas. Las agujas eran probablemente de cobre.

Los doctores egipcios distinguían entre heridas estériles (limpias) e infectadas (purulentas). La primera se escribía utilizando el determinante de “sangre” o “flema” y la última, utilizando el determinante de “salidas pestilentes” o “heces”. Para limpiar una herida infectada se utilizaba un ungüento cuyos ingredientes eran una mezcla de grasa de íbice, aceite de abeto y guisantes triturados. Cada templo tenía un laboratorio a gran escala, donde se hacían y guardaban los medicamentos.

Cuando los académicos alemanes descifraron el primer papiro médico egipcio, quedaron muy sorprendidos. Llamaron a la medicina egipcia la “farmacología de las aguas residuales” debido a que los egipcios curaban las inflamaciones, las infecciones y las heridas aplicando estiércol y sustancias similares.

La invención más tarde, en las últimas décadas, de la penicilina y los antibióticos, nos ha hecho darnos cuenta de que los antiguos egipcios estaban aplicando versiones rudimentarias y orgánicas de estos remedios. Lo que los alemanes describieron como la “farmacología de las aguas residuales” se confirmó recientemente como la “medicina moderna”. Además, los egipcios conocían los diferentes tipos de antibióticos. Sus prescripciones exigían tipos concretos de antibióticos que se correspondían con enfermedades concretas.

El mundo académico al estudiar las técnicas de decoración de estatuas con ojos incrustados de los Antiguos Egipcios, concluía que los egipcios debían conocer no solo la anatomía del ojo sino también sus propiedades refractivas. Los egipcios se aproximaron a estas propiedades al utilizar las combinaciones de piedras y cristales (más de cuatro tipos diferentes, en un único ojo). Cuando se toman fotografías de estas estatuas egipcias, los ojos parecen realmente reales.

 

3. La Biblioteca Médica

Según Clemente de Alejandría, que vivió en Alejandría alrededor del año 200 EC, los sacerdotes de Egipto de las primeras dinastías habían escrito el conjunto de su conocimiento en 42 libros sagrados, que se guardaban en los templos y se llevaban en procesiones religiosas. Seis de estos libros trataban totalmente de medicina, y abordaban la anatomía, las enfermedades en general, la cirugía, los remedios, las enfermedades de los ojos y las enfermedades de las mujeres.

Varios papiros médicos han sobrevivido hasta nuestros días. Contienen prescripciones para tratar enfermedades de los pulmones, el hígado, el estómago y la vejiga y para varias afecciones de la cabeza y el cuero cabelludo (incluyendo recetas para evitar la caída del cabello o que este se vuelva gris). Además contenía descripciones de dolores reumáticos y artríticos y de enfermedades de la mujer.

El mundo académico occidental a varios otros papiros egipcios que tratan de enfermedades no físicas los denomina “papiros mágicos”. A continuación aparece un resumen de los principales papiros médicos:

El Papiro De Edwin Smith                                   

El Papiro de Edwin Smith ha sido fechado cerca del año 1600 AEC. La presencia de palabras del Reino Antiguo en el texto, sugiere que el papiro se copió de un trabajo antiguo de aproximadamente el año 2500 AEC cuando se estaban construyendo las pirámides.

Este es el libro de cirugía más antiguo del mundo. Contiene un total de 48 casos quirúrgicos, de una naturaleza traumática, metódicamente organizados desde la cabeza y normalmente bajando del cuerpo a las extremidades inferiores.

Cada caso está precedido de un breve texto que expresa un diagnóstico de resumen, seguido de otro diagnóstico detallado, un breve pronóstico claramente formulado y a veces la terapia.

El diagnóstico se establecía después de que se realizasen observaciones extraordinariamente precisas. En su conclusión proponía tres posibilidades: el doctor podía actuar con un éxito total, podía contar con algunas posibilidades de éxito, o no tenía ninguna posibilidad, en cuyo caso no haría nada.

Las técnicas eran numerosas y variadas. Las fracturas eran fijadas adecuadamente, se aplicaban férulas y se suturaban heridas. Existía un tipo de yeso adhesivo que trabajaba de maravilla sobre los huesos rotos. En muchas momias pueden verse fracturas perfectamente curadas.

Las frases más apasionantes aparecen justo al comienzo de este papiro:

El escrutinio de algo con los dedos [se hace] para reconocer cómo va el corazón. Hay vasos sanguíneos en él que conducen a cada parte del cuerpo… Cuando un sacerdote de Sekhmet, cualquier doctor… pone sus dedos en la cabeza…en las dos manos, en el lugar del corazón… este habla… en cada vaso sanguíneo, cada parte del cuerpo.

El papiro médico prueba que los egipcios entendían la relación del corazón con la circulación de la sangre, y que creían que el corazón era la fuente de la vida dentro del cuerpo, y que sentían el pulso y lo medían, en comparación con sus propios pulsos.

Además los egipcios creían que los ‘jugos internos del cuerpo’ fluían a través de vasos que se irradian desde el corazón y que se recogían en el ano, de donde podían de nuevo redistribuirse a varias partes del cuerpo. Aire, sangre, orina, moco, semen y heces circulaban alrededor del sistema, normalmente en armonía, pero a veces quedando fuera de control y por consiguiente causando una enfermedad.

El Papiro de Smith contiene la que es probablemente la primera descripción documentada del cerebro humano:

Cuando examina a un hombre con una… herida en su cabeza, que llega al hueso, su cráneo está roto; está liberando el cerebro de su cráneo… estas materias espirales que surgen como metal vertido. Algo está presente… que los temblores (y) vibraciones bajo sus dedos son como la zona débil de la cabeza de un niño que todavía no se ha desarrollado firme… La sangre fluye de sus dos fosas nasales.

Los avances de la neurología moderna prueban que los egipcios entendían, al detalle, el funcionamiento del sistema nervioso, y la relación entre las zonas del cerebro y la manera en que estas zonas controlaban las funciones corporales.

El Papiro Médico De Ebers

La fecha del origen del Papiro médico de Ebers es de cerca del año 1555 AEC. Se considera un manual para la enseñanza de la anatomía y la farmacia. Contiene 876 remedios y menciona 500 sustancias diferentes utilizadas en tratamientos médicos.

El Papiro de Ebers describe el tratamiento y las prescripciones para dolores estomacales, toses, fríos, mordeduras, enfermedades y dolencias, dolores hepáticos, quemaduras y otros tipos de heridas, picores, forúnculos, quistes o análogos, dolores en los dedos de los pies y de las manos, ungüentos para heridas y dolores en las venas, músculos y nervios, enfermedades de la lengua, dolor dental, dolores de oído, enfermedades de las mujeres, preparaciones de belleza, remedios domésticos contra los parásitos, dos libros sobre el corazón y las venas, y diagnósticos para tumores.

El Papiro De Berlín

El Papiro de Berlín se ha fechado entre el año 1350 y el 1200 AEC.

Trata sobre el parto y los recién nacidos.

Contiene una prueba de embarazo, que reconocía que la orina llevaba el factor del embarazo. Se solicita que se empape algo de trigo y cebada en su orina. Si brota el trigo, será un niño, si lo que brota es la cebada, será una niña.

En 1963, Ghalioungui descubrió que, mientras que la orina de las mujeres no embarazadas impedía el crecimiento del trigo y la cebada (prueba moderna), resultaba imposible detectar el sexo de un niño nonato a partir del índice de crecimiento de cualquier grano, posiblemente debido a que los granos y los suelos eran ambos diferentes en el Antiguo Egipto. Sin embargo, el hecho de que los egipcios sabían que la orina llevaba el factor del embarazo era destacable. La normalización de las pruebas de embarazo de orina fiables no sucede hasta el año 1929.

Resulta sorprendente saber que esta receta egipcia encontró una vía de entrada a Europa, y que en un ingenioso libro del siglo XVII, Peter Boyer escribió:

Hacer dos agujeros en el suelo, arrojar cebada en uno y trigo en el otro, a continuación echar agua de la mujer embarazada en ambos agujeros, y cubrirlos otra vez con tierra. Si el trigo brota antes que la cebada, será un niño, pero si la cebada brota primero, debes esperar una hija.

También existe un pequeño libro inglés, llamado The Experienced Midwife, en el que aparece esta receta, de una forma algo modificada.

El Papiro De Hearst

Ha sido fechado cerca del año 1550 AEC y parece ser la guía para un médico en ejercicio. Contiene más de 250 prescripciones y conjuros, y dispone de una sección para los huesos y las mordeduras, las afecciones de los dedos, los tumores, las quemaduras y las enfermedades de las mujeres, del oído, de los ojos y de los dientes.

 

4. Las Curas y Las Prescripciones

Los antiguos egipcios tenían un pleno conocimiento de los usos de las hierbas y las terapias naturales, en la medida en que perfeccionaron el procedimiento de embalsamamiento de los cuerpos de sus muertos, una hazaña que el hombre moderno todavía es incapaz de superar.

Las diferentes prescripciones de los papiros de Ebers y Hearst, así como otros papiros médicos, son bastante racionales y presentan aplicaciones naturales para el alivio de síntomas. Estas prescripciones son el fruto del conocimiento de las propiedades y acciones fisiológicas generales de las plantas, animales y minerales así como del cuerpo humano.

El Papiro de Ebers, solo él, contiene 876 remedios y menciona 500 sustancias utilizadas en el tratamiento médico. Aporta recetas para muchos remedios, como yesos, bálsamos y ungüentos, compuestos de vegetales, minerales y también de origen animal.

Los ingredientes a veces se trituraban y otras se hervían o mezclaban. Algunos se tamizaban mediante un trozo de tela o se diluían con agua limpia, cerveza, vino, aceite o leche.

En el Papiro de Ebers descubrimos que una única prescripción podía incluir hasta 35 sustancias.

Las prescripciones se daban en diferentes formas, como una bebida o en forma de píldoras o como un aceite para frotamiento o con paños. Algunas prescripciones se inhalaban.

Pesaban y medían sus prescripciones muy cuidadosamente.

Las dosificaciones médicas variaban según la edad, el peso y el sexo del paciente.

Conocían muy bien las plantas medicinales. Las plantas medicinales no eran originarias de Egipto sino que se importaban de fuera. La madera de abeto venía de Siria y Asia Menor, su resina acre era inestimable como antiséptico y como material de embalsamamiento. El aceite de abeto se utilizaba como un Antihelmíntico, y para limpiar las heridas infectadas. Desde África Oriental venía el áloe, utilizado para “expulsar el catarro de la nariz”, y la canela, un ingrediente esencial en un ungüento para encías ulceradas y en incienso.

La miel era un componente importante en la mayoría de los remedios. La miel es muy resistente al crecimiento bacteriano. Además tiene una acción antibiótica debido a la presencia de una encima antibacteriana llamada inhibina. En estudios modernos la miel ha resultado ser efectiva contra el estafilococo, la salmonella y la bacteria cándida. También se utiliza para curar heridas quirúrgicas, quemaduras y ulceras, teniendo unas cualidades curativas más rápidas que el tratamiento convencional.

Otro producto de la abeja llamado el propóleo (pegamento de abeja) es un material duro y resinoso obtenido por las abejas de los jugos de las plantas, y las abejas lo utilizan para sellar las fisuras de sus colmenas. Además, el propóleo tiene propiedades antibióticas y conservantes. Un ratón pequeño, que se deslizaba por una colmena del Antiguo Egipto de hace 3.000 años, se encontró perfectamente conservado, cubierto con propóleo, y sin ningún signo de descomposición.

Asimismo, la cerveza se menciona como un agente con el cual se administraban muchos medicamentos, y era una bebida popular y saludable.

Conocían y utilizaban los beneficios de la levadura, aplicándola en bruto a forúnculos y úlceras, y tragándola para limpiar las alteraciones digestivas. La levadura contiene vitamina B y agentes antibióticos.

Anteriormente mencionamos el uso de los antibióticos en el Antiguo Egipto, para curar las heridas o las llagas abiertas.

En resumen, el Antiguo Egipto estaba muy avanzado y era muy apreciado por sus productos medicinales, a lo cual hizo referencia frecuentemente Plinio en sus escritos.

Homero, en La Odisea, describe las muy valiosas medicinas que da Polidamna, esposa de Ton, a Helena mientras está en Egipto,

un país cuya fértil tierra produce muchísimas drogas, y después de mezclarlas muchas son buenas y muchas perniciosas; y allí cada uno es médico que sobresale sobre todos los hombres.

 

[Un extracto de La Cultura Revelada Del Antiguo Egipto, Segunda edicion por Moustafa Gadalla]

Ver el contenido del libro en https://egypt-tehuti.org/product/la-cultura-revelada-del-antiguo-egipto/


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