Neteru — Las Energías Divinas

Neteru — Las Energías Divinas

1. En El Comienzo De La Pre-Creación, Nun, La Nada

Todo texto egipcio de la creación comienza con la misma creencia básica de que antes del comienzo de las cosas, había un abismo líquido primitivo, en todas partes, infinito, y sin límites o direcciones. Los egipcios lo llamaron océano cósmico/caos acuoso, Nu/Ny/Nun, el estado no polarizado de la materia. El agua no tiene forma, y por ello no asume ninguna forma y la hace resistente a tomar alguna forma.

Los científicos están de acuerdo con la descripción del Antiguo Egipto del origen del universo como un abismo. Se refieren a este abismo como una sopa de neutrones, en la cual no hay ni electrones ni protones, y solo los neutrones forman un único núcleo denso y extremadamente enorme.

Tal caos, en el estado de la pre-creación, se causó por la compresión de la materia, es decir, los átomos no existían en su estado normal, sino que estaban apretados muy estrechamente, muchos núcleos atómicos estaban saturados en un espacio ocupado previamente por un único átomo normal. En tales condiciones, los electrones de esos átomos salían fuera de sus órbitas y circulaban casi libremente.

Nu/Ny/Nun es el “Ser Subjetivo”, el símbolo de la energía/materia sin forma, indefinida e indiferenciada, inerte o inactiva, el estado increado antes de la creación; no puede ser la causa de su transformación.

El término “infinito”, por supuesto, es sinónimo de “no finito”, indefinido, ilimitado, sin forma, indiferenciado, etc. Esto significa que la energía/materia de la cual se forman todas las cosas debe estar en su estado esencial, sin forma, indefinido, indiferenciado, etc. Si la base de la materia del mundo tuvo alguna definición esencial (formaciones) estas actuarían como factores limitadores a su capacidad para transformarse de manera infinita. Su falta esencial de definición es un requisito absoluto para la omnipotencia creativa de Dios.

 

2. Dejar Que Comience La Creación

La energía condensada en la sopa de neutrones de la pre-creación se fue formando de manera continua. Esta energía condensada logró la concentración óptima de energía que condujo a su explosión y expansión exterior, hace casi 15.000 millones de años.

El fuerte sonido de esta explosión es lo que causó la disgregación de las partes que constituyen el universo.

Del mismo modo, los textos del Antiguo Egipto destacaron repetidamente que la voz de mando divina, es decir el Sonido Divino era la causa de la creación.

Los primeros textos del Antiguo Egipto recuperados de hace 5000 años muestran la creencia de que la Palabra causó la creación del Mundo. En el libro egipcio Libro para Salir a la Luz del Día (erróneamente y comúnmente traducido como el Libro de los Muertos), el texto escrito más antiguo del mundo, se indica:

«Yo soy el eterno… Yo soy el creador de la palabra… Yo soy la palabra…».

También encontramos en el Libro de la Vaca Divina (descubierto en los santuarios de Tutankamón) que los cielos y sus anfitriones llegaron a existir simplemente mediante la pronunciación de palabras cuyo sonido solo evoca cosas. Cuando se pronuncia su nombre, entonces comienza a existir la cosa.

Por medio del nombre es una realidad, la cosa misma. En otras palabras, cada sonido en concreto tiene/es su forma correspondiente. La ciencia moderna ha confirmado una relación directa entre la frecuencia de onda sonora y la forma.

La palabra (cualquier palabra) es científicamente un elemento complejo vibracional, un fenómeno de onda, caracterizado por un movimiento de frecuencia e intensidad variables. Dicho de otro modo, el sonido se causa al comprimir las partículas de aire, mediante la reorganización de la distancia y el movimiento de las partículas de aire, es decir, creando formas. Cada frecuencia de onda sonora dispone de su propia forma geométrica correspondiente.

El sonido divino transformó la energía/materia inerte potencial de Nun en las partes del universo diferenciándolas, ordenándolas y estructurándolas; energías cinéticas, en la forma de los objetos, pensamientos, fuerzas, fenómeno físico, etc.

La transformación de un tipo de energía (potencial) en otra (cinética) hizo que el universo naciera, como un todo y sus diferentes partes.

Se trata de que todo es una cuestión de energías.

 

3. Atum, La Energía Cósmica Manifestada

Como hemos visto, la creación surgió del estado de la no creación. Los egipcios lo llamaron Nun. Nada o también lo inexistente representan el estado de la pre-creación del universo. Existe el No universo: LA NADA – LO INEXISTENTE – CERO. Semejante estado del universo representa el Ser Subjetivo, la energía/materia sin forma, indefinida e indiferenciada.  Su energía inerte no está activa.

Por otra parte, el estado de la creación está ordenado, formado, definido y diferenciado. Los egipcios denominaron Atum a la totalidad de la energía divina durante el estado de la creación.

La creación es la resolución (dando definición y trayendo al orden) del caos (la energía o materia indiferenciada y la consciencia) del estado primitivo. Todos los relatos del Antiguo Egipto sobre la creación la presentaron con etapas bien definidas y claramente delimitadas.

La primera etapa de la creación fue la creación misma del Ser Supremo como creador y Ser, es decir, el tránsito del Ser Subjetivo (Nu/Ny/Nun) al Ser Objetivo (Atum). En términos simples humanos, esto es equivalente al momento en el que uno pasa de estar dormido (estado inconsciente, siendo subjetivo) a tener consciencia de uno mismo (tomando consciencia, siendo objetivo). Es como asentarse en tierra firme.

Los sabios egipcios representaron esta etapa de la creación como Atam/Atum surgiendo de Nu/Ny/Nun. En los textos de Unas (denominados textos de las pirámides), aparece la siguiente invocación:

Te saludo a ti, Atum,
Te saludo a ti, ¡que llegó a existir por si mismo!
Tú te alzas en tu nombre de elevacion,
Tú has llegado a existir en tu nombre Khepri (Volviéndose Uno). [§1587]

Atum significa La unidad de todo, lo completo. Atum se conecta con la raíz, “tam” o “tamam”, que significa “estar completo” o “estar finalizado”.

En los textos del Antiguo Egipto Atum significa el que está completo o es perfecto, y en la Letanía de Ra, a Atum se le denomina como el Único Completo, el TODO.

Los textos del Antiguo Egipto hacen hincapié en que el Único Completo lo contiene todo. Un texto del Antiguo Egipto dice:

«Yo tengo muchos nombres y muchas formas, y mi Ser existe en cada neter».

Numéricamente, uno no es un número, sino la esencia del principio básico del número, todos los demás números parten de él. Uno representa la Unidad: el Absoluto como la energía no polarizada. Atum como el número Uno no es ni par ni impar, sino ambos. Atum no es ni femenino ni masculino, sino ambos.

Atum es la totalidad de la matriz energética ordenada durante la etapa de la creación, mientras que Nun es el compuesto energético desordenado, el Ser Subjetivo. A la energía divina total del universo se le llama Nun en su estado caótico y Atum en su creación ordenada y su punto de estado/proceso.

Atum representa la liberación, en una secuencia ordenada, de la energía existente de Nun, es decir, trayéndole a la vida. Esto representa el Ser Objetivo.

Nun y Atum son imágenes uno del otro, como el 0 y el 1, en el que 0 es la nada, lo inexistente y 1 es el todo.

 

4. Existencia Del Todo, Volviéndose Uno

La creación es la resolución (dando definición y trayendo al orden) del caos (la energía o materia indiferenciada y la consciencia) del estado primitivo. Todos los relatos del Antiguo Egipto sobre la creación la presentaban con etapas bien definidas y claramente delimitadas.

La semilla de la creación, fuera de la cual todo lo originado es Atum. Y al igual que la semilla contiene a la planta, todas las cosas que se crean en el universo son Atum.

Atum, el Uno es Todo, como el Dueño del Universo, declara, en el papiro del Antiguo Egipto conocido comúnmente como el Papiro de Bremner-Rhind.

«Cuando vine a la existencia, ‘El Ser’ vino a la existencia.
Yo vine a la existencia en la forma de Jepri que vino a la existencia en la Primera Ocasión.
Cuando vine a la existencia lo hice en la forma de Jepri.
Y así es como ‘El Ser’ vino a la existencia».

En otras palabras, cuando el Dueño del Universo vino a la existencia, toda la creación vino a la existencia, ya que el Único completo contiene a todo.

 

5. Neteru – Las Energías Divinas

Acabamos de ver que cuando el Dueño del Universo vino a la existencia, toda la creación vino a la existencia, ya que el Único completo contiene a todo.

Las fuerzas divinas o las energías causan y mantienen el ciclo de la creación. Estas energías como el ciclo perpetuo de la creación experimentan un proceso de transformación desde el nacimiento-vida-envejecimiento-extinción-muerte y renacer. Nosotros, como seres humanos, tenemos similares fuerzas vitales que cambian durante toda nuestra vida. Nuestros cuerpos humanos constan de varios ciclos que rigen nuestra existencia vital. Todas las fuerzas se extinguen cuando morimos.

Los egipcios llaman a esas fuerzas divinas neteru. La característica fundamental del universo es su naturaleza cíclica. Los NeTeRu son las fuerzas de la NaTuRaleza, que hacen que el mundo gire, por así decirlo. Da una falsa impresión simplemente llamarlos dioses y diosas.

La energía divina que se manifiesta a si misma en el ciclo de la creación se define por sus aspectos energéticos constituyentes que los egipcios antiguos llamaron neteru. Para que la creación exista y se mantenga, esta energía divina debe entenderse en términos de principios masculinos y femeninos.

Por lo tanto, los egipcios antiguos expresaron las fuerzas energéticas cósmicas en términos de netert (principio femenino) y neter (principio masculino).

La palabra egipcia “neter” o naturaleza o “netjer’” quiere decir un poder que puede generar vida y mantenerla al generarse. Todas las partes de la creación experimentan un proceso de transformación desde el nacimiento-vida-envejecimiento-extinción-muerte-renacer, ya que son energías en circulación durante las etapas de este ciclo. Por ello, los neteru del Antiguo Egipto al ser energías divinas atravesaban y continúan atravesando el mismo ciclo de nacimiento-crecimiento-muerte y renacimiento. Tal conocimiento era común para todos, como indicó Plutarco, la multitud de fuerzas de la naturaleza conocidas como neteru han nacido o se crean, sujetas a cambios constantes, envejecer y morir, y renacer.

Podemos dar el ejemplo de la oruga que nace, vive, luego construye su propio capullo, donde muere o mejor aún se transforma en una mariposa, que pone huevos, y así sucesivamente. Lo que tenemos aquí es la transformación cíclica desde una forma/estado de energía a otra.

Otro ejemplo es el ciclo del agua, el agua se evapora y forma nubes que vuelven a devolver el agua a la tierra. Se trata de que todo es una transformación cíclica ordenada de energías en varias formas.

Al pensar en los neteru, no como dioses y diosas, sino como fuerzas energéticas cósmicas, uno puede ver el sistema del Antiguo Egipto como una brillante representación del universo. Filosóficamente, esta transformación cíclica natural es aplicable cuando decimos:

«Cuanto más cambian las cosas, más siguen igual».

En los ciclos científicos, a esto se le denomina la ley natural de la conservación de la energía, que se describe como: el principio de que la energía nunca se consume sino que solo cambia de forma, y que la energía total en un sistema físico, como el universo, no puede aumentarse o disminuirse.

 

6. La Matriz Energética Universal y Einstein

Esta matriz de energías fue el resultado de la ley inicial de la creación y los posteriores efectos que crearon el universo. Esta matriz consta de una estructura organizada. Cada nivel de la estructura de la existencia es una Teofanía, una creación de la consciencia del nivel de estar por encima de ello. La contemplación misma de cada etapa de la existencia encamina a cada etapa inferior. En este sentido, la estructura de energías se interrelaciona, y cada nivel está sustentado por su nivel inferior. Esta estructura de energías está perfectamente establecida en una enorme matriz de leyes naturales fuertemente interconectadas. Esta es tanto física como metafísica.

Los egipcios antiguos y baladís no hacían/hacen ninguna distinción entre un estado metafísico del ser y uno con un cuerpo material. Tal distinción es una ilusión mental. Existimos en varios niveles a la vez, desde el más físico al más metafísico. Einstein estaba de acuerdo con los mismos principios.

Desde la teoría de la relatividad de Einstein, se ha conocido y aceptado que la materia es una forma de energía, una coagulación o condensación de energía. A raíz de ello, la ley natural de la conservación de la materia o que los estados de la masa de esa materia ni se crean ni se destruyen durante cualquier cambio físico o químico.

La energía está compuesta de moléculas rotativas o vibratorias a diferentes velocidades. En el mundo “físico”, las moléculas rotan a una velocidad muy lenta y constante. Esa es la razón por la que las cosas parecen ser sólidas, para nuestros sentidos terrenales. Cuanto más baja es la velocidad, más densa o sólida es la cosa. En el mundo metafísico (espiritual), las moléculas vibran mucho más rápido o en una dimensión etérea, donde las cosas son más libres y menos densas.

En este sentido, el universo es básicamente una estructura de energías, con diferentes órdenes de densidad. Nuestros sentidos tienen cierto acceso a la forma de la energía más densa, que es la materia. La estructura de las energías está interrelacionada, y cada nivel está sustentado por su nivel inferior. Esta estructura de energías está perfectamente establecida en una enorme matriz de leyes naturales fuertemente interconectadas. Esta es tanto física como metafísica.

La matriz de energía universal entiende el mundo como un sistema complejo de relaciones entre las personas (vivas y muertas), los animales, las plantas, y el fenómeno natural y sobrenatural. A menudo, a esta lógica se la denomina Animismo debido a su supuesto fundamental en el que las fuerzas de la vida animan (imbuyen de energía) a todas las cosas. En todo momento toda partícula está en constante movimiento, es decir imbuida de energía, como reconoció la teoría cinética. Es decir, todo está animado (imbuido de energía), los animales, los árboles, las rocas, los pájaros e incluso el aire, el sol y la luna.

Muchas personas a la forma más rápida de energía, las energías invisibles del universo, las denominan espíritus. Los espíritus/energías se organizan en diferentes órdenes de densidad, con respecto a las diferentes velocidades de las moléculas. Estas energías más rápidas (invisibles) viven en ciertas áreas o se asocian a un fenómeno natural determinado. Los espíritus (energías) existen en grupos de tipo familiar (es decir, interrelacionados).

Las energías pueden ocupar, a su capricho, una energía más condensada (materia), como los hombres, los animales, las plantas o cualquier otra forma. El espíritu da vida al cuerpo humano al nacer y le abandona al morir. A veces, más de un espíritu/energía entra en un cuerpo.

A menudo oímos que una persona “no se siente”, o está “temporalmente loca”, “poseída”, “fuera de sí”, o que tiene varias personalidades. Las energías (espíritus) nos afectan a todos nosotros, en mayor o menor grado.

Los egipcios antiguos y baladís reconocieron desde hace tiempo la presencia de energía en todas las cosas. Esas energías cósmicas (neteru) que hay en cada piedra, mineral, madera, etc., queda reflejada claramente en la Estela de Shabaka (Siglo VIII AEC):

«Y así los neteru (dioses y diosas) entraron en sus cuerpos, en la forma de cada tipo de madera, de cada tipo de mineral, como cada tipo de arcilla, como todo lo que crece sobre él (que significa la tierra)».

 

7. Neteru y Ángeles

Los neteru (dioses y diosas) son las energías/poderes/fuerzas divinas que, mediante sus acciones e interacciones, crearon, mantuvieron y continúan manteniendo el universo.

A los neteru (dioses y diosas), y sus funciones, otros más tarde los llamaron ángeles. En la Canción de Moisés del Deuteronomio (32:43), cuando encuentra una cueva en Qumrán cerca del Mar Muerto, se menciona la palabra dioses en plural:

«Alégrense con él, oh cielos, y que lo adoren todos los dioses»

Cuando este fragmento se cita en el Nuevo Testamento (Hebreos, 1:6), la palabra dioses se sustituye por “ángeles de Dios”.

Las esferas de los neteru (también conocidos como ángeles o arcángeles en el Cristianismo) se estructuran en los niveles/reinos del universo.

 

8. El Ciclo De La Creación

El sistema de la creación es un sistema de necesaria emanación, procesión o irradiación acompañado por una necesaria aspiración o vuelta a la fuente: todas las formas y fases de la Existencia fluyen de lo Divino y todo se esfuerza en volver a él y mantenerse allí.

Como consecuencia la Gran Explosión, las fuerzas de expulsión, que causan que todas las galaxias se muevan hacia el exterior, se oponen a las fuerzas gravitatorias/contraccionales, que unen a las galaxias. En la actualidad, las fuerzas hacia el exterior superan a las fuerzas contraccionales, y por lo tanto, los límites del universo todavía se expanden.

Los científicos nos dicen que en un momento determinado en el futuro, el universo parará de expandirse y comenzará a disminuirse. La radiación de microondas de la bala de fuego de la Gran Explosión, que todavía sigue actuando, comenzará a aplastar, calentar y cambiar de color nuevamente, hasta que vuelva a ser visible una vez más. El cielo se volverá rojo, y después cambiará a anaranjado, amarillo, blanco, …y finalizará en el Gran Colapso (Big Crunch), es decir, toda la materia y toda la radiación del universo se integrarán desmoronándose, en una nueva unidad.

El Gran Colapso no es el final en sí mismo, de lo reunificado, el universo contraído, sopa de neutrones, tendrá la posibilidad de una nueva creación, denominada el Gran Rebote (Big Bounce).

No es de extrañar que los textos del Antiguo Egipto también lo hayan descrito, en los habituales términos simbólicos egipcios: El Gran Colapso y el Gran Rebote.

Los Textos de los Sarcófagos egipcios, Conjuro 130, nos dicen que,

«Tras millones de años de creación diferenciada volverá el caos anterior a la creación. Solo el Único Completo [Atam] y Aus-Ra permanecerán… nunca más separados en espacio y tiempo».

Los textos del Antiguo Egipto nos señalan dos cosas. La primera es la vuelta del universo creado al caos al final del ciclo de la creación, lo que significa el Gran Colapso. La segunda es la posibilidad de un nuevo renacer del ciclo del universo como queda simbolizado con la presencia de Aus-Ra.

Hagamos un alto durante unos pocos minutos para informarnos acerca de lo que se ha revelado como los “nombres” de las deidades de Egipto.

Aus-Ra consta de dos palabras. La palabra Aus que significa el poder de, o la raíz de. En este sentido, Aus-Ra, quiere decir el poder de Ra, lo que significa el renacer de Ra.

El principio que hace que la vida nazca de la muerte aparente era y es el denominado Aus-Ra, que simboliza la fuerza renacedora. El tema principal de los textos del Antiguo Egipto es la naturaleza cíclica de la creación, es decir nacimiento, vida, muerte y renacimiento de nuevo.

 

[Un fragmento de Cosmología Egipcia : El Universo Animado , Tercera Edición por Moustafa Gadalla]

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